Edilberto Valencia Méndez

Multitudes en las calles sin tapabocas, negocios en los cuales se atiende sin tapabocas, sin el debido espacio entre los clientes, familias irresponsables planeando y viajando a visitar a sus parientes en otras ciudades, en un intercambio suicida de contagio, alcaldes pusilánimes incapaces de hacer trabajar a la policía para controlar las causas de la pandemia, gobernadores que bajan la guardia, y un presidente engolosinado con un programa de televisión que tiene como caja de Pandora para mostrar soluciones inverosímiles contra el contagio y contra las causas del Coronavirus, es la trágica indolencia que se está presentando en la navidad que se aproxima.

Como una avalancha el rebrote de la pandemia está invadiendo todo el país, obligando a algunos gobernadores y alcaldes implementar a regañadientes medidas que hace tiempo debieron ser constantes para contener la pandemia. La terrible presión de los sectores económicos a todos los niveles ha sido superior al derecho a la vida y ya se están viendo las consecuencias.

Lo más terrible de estas consecuencias es la pérdida irreparable de vidas humanas; a nivel nacional han fallecido a consecuencia del Covid 19 prestantes figuras de la medicina, del sector empresarial, de los gremios y en general de la ciencia a todos los niveles; en el Caquetá por ejemplo la pérdida de importantes vidas humanas ha sido muy dolorosa; en el Caquetá todos tenemos que llorar por la muerte de un ser querido, de un amigo o de un personaje importante del departamento, y aún así, seguimos indolentes caminado por las calles sin tapabocas, ayudando a las aglomeraciones, incluso asistiendo y promocionado rumbas y pachangas hasta altas horas de la madrugada.

Da grima ver lo que está sucediendo en algunos municipios del departamento, donde los alcaldes se hacen los de la oreja mocha para evitarlos: fiestas hasta altas horas de la madrugada en casas de familia, en negocios de los parques principales e incluso en algunos sectores rurales; no nombramos estos municipios para que no digan que los estamos estigmatizando; pero eso está sucediendo, la indolencia como una enredadera asesina está envolviendo la mente de todos, cegándonos y llevándonos irresponsablemente a bajar la guardia contra el contagio; especialmente en la navidad que llega donde en muchos hogares solo se piensa en cómo se va a rumbear y no de qué manera se va a proteger la familia del contagio.

Y si a esto le sumamos el otro asesino que se acerca: LA PÓLVORA, que en esta noche de Las Velitas abrirá sus terribles garras para llevar a los hospitales y centros de salud a muchos niños y aún a adultos, que aún no han entendido que la pólvora es otro asesino que solo busca llevar la tragedia a los hogares especialmente en épocas decembrina; indolencia y pandemia un explosivo coctel en la época que comienza.

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