Los angustiosos momentos vividos ayer por el ciclista colombiano Harlinson Pantano, cuando los vándalos lo atacaron en su negocio, ayer durante las protestas contra la reforma tributaria del Presidente Duque y la desigual defensa a madrazos que hizo el ESMAD para proteger al deportista, a su familia y a su patrimonio, es una señal inequívoca del actual Estado de indefensión de la policía ante el agresivo actuar de los revoltosos.

Según declaraciones de Pantano a los medios nacionales de comunicación, los agentes del ESMAD se defendían a madrazos mientras que los revoltosos los atacaban a piedra, con papas bombas y cocteles Molotov, todo porque si utilizaban la fuerza, los grababan y los acusaban de uso desmedido de la fuerza contra jóvenes que ejercían su legítimo derecho a la protesta.

Y en ese absurdo estado de cosas, los vándalos se robaban las bicicletas, los cascos, los accesorios y repuestos mientras que el deportista tenía que esconderse con su familia en el segundo piso, para salvar su vida y la de los suyos.

Estamos a favor de la protesta pacífica cuando es justificada, como es el caso de la protesta contra el paquetazo Duque-Carrasquilla, pero nunca estaremos de acuerdo con exponer inermes a los policías para que arriesguen sus vidas defendiendo la vida y las propiedades de los ciudadanos.

Así no Señora alcaldesa de Bogotá, así no señores defensores de los derechos humanos; los agentes del orden tiene que contar con garantías en el uso de la fuerza a su favor si eso se justifica para ejercer correctamente su trabajo. Enviarlos indefensos a que hagan su trabajo a punta de madrazos, es como enviarlos inermes al matadero donde el verdugo complacido los degollará.

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