«Los niños se orinaron cuando comprendieron que los iban a matar «.

Hacía algunos minutos desde que la alcaldesa Susana Portela Lozada había comenzado su Consejo de Gobierno, cuando uno de sus Secretarios le pasó el celular diciéndole que era una llamada urgente; la mandataria atendió la llamada y poco a poco fue evidenciando una cara de espanto, «Se termina el Consejo de Gobierno, dijo; tenemos una masacre en la cordillera, tal parece que asesinaron 4 niños». Acto seguido citó a su Secretario de Gobierno y al Comandante de Policía a su despacho para afrontar la situación.

El 4 de febrero del 2015, Edison Vega García, fue hasta un negocio donde vendían minutos y donde tenían que subirse en un terraplén a gritar para captar la señal; un testigo escuchó cuando le dijo a alguien que esa noche podían hacer la vuelta porque no habían soldados en la cordillera. El mismo testigo dijo que más tarde habían bajado dos personas en una moto; una con botas puntudas como las que usan los petroleros la otra persona con botas normales.

Y la noche del 4 de febrero del 2015 fue la masacre. Cristofer Chávez Cuéllar, «el Desalmado», llamado así por haber desaparecido y asesinado a una mujer, llegó en una moto con su compinche hasta una casa en la cordillera donde vivían los hermanos Vega Grimaldo uno de 16 años y Samuel de 17.

Los sujetos le dijeron a los chicos que los llevarán a la otra casa de los Grimaldo porque sus padres estaban en problema con la guerrilla. Al salir para llevarlos a la otra casa, el menor asustado anotó la placa de la moto y al llegar los niños reconocieron a Samuel y le abrieron la puerta.

Ya en la casa «el Desalmado» les dijo que se acostaran y cuando los niños se fueron para sus camas el asesino les dijo que no, que se acostaran en el piso. Uno de ellos corrió a refugiarse entre dos colchones, donde recibió dos tiros de gracia y mientras tanto del miedo los otros niños se orinaron antes de recibir el tiro de gracia.

Desesperado uno de los mayores herido se lanzó por una ventana logrando salir a la carretera y de ahí fue corriendo hasta donde una hermana, quien a su vez corrió hasta la «Fortaleza», avisando a los militares de la tragedia.

El 5 de febrero del 2015, la noticia causó gran revuelo a nivel nacional de tal manera que el Presidente Juan Manuel Santos, envió a Florencia un grupo de agentes especializados para aclarar la masacre y a su vez aseguró resultados en pocos días.

La cordillera se convirtió en el epicentro de la alta tecnología de los investigadores, quienes con drones y una serie de entrevistas pudieron establecer que «el Desalmado y Chencho» habían sido los asesinos materiales y una mujer de la cordillera la determinadora del múltiple asesinato.

A los 8 días en operativos simultáneos al Norte de Florencia, fue capturado Chencho en su casa y a su vez en la casa de la novia del «Desalmado» fue capturado el sujeto y en el patio de la casa fue hallado a medio enterrar la moto en la cual se transportaron los asesinos.

Días después y en la cordillera, cerca de la casa de la familia Vega Grimaldo, fue capturada «la Gorda» luzmila, quien había pagado 400 mil pesos para que asesinaran a sus vecinos.

Pero la novela no terminó ahí: «el Desalmado» se fugó a los pocos días de la cárcel de mediana seguridad las Heliconias, siendo recapturado por un policía dos días después en una vía cercana al municipio de Morelia.

Ahora los asesinos de los niños Grimaldo están en la cárcel pagando por sus fechorías, mientras que Samuel, el niño mayor que se escapó a la masacre, guarda como un fatídico recuerdo la tablet que la alcaldesa le llevó como regalo cuando lo visitó en el Hospital María Inmaculada.

Comentarios

comentar