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Clepsidra

“La letra con sangre entra”

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Desde hacía 40 días cientos, quizás miles de campesinos se estaban reuniendo en los Pozos, para protestar contra la Emerald Energy.

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La petrolera había prometido este mundo y otro con tal de poder explotar el petróleo del Caquetá; vías en perfecto estado, escuelas, colegios, puestos de salud, protección del medio ambiente y más bla bla bla, como siempre sucede y como sucedió en tiempos de la conquista: espejitos a cambio de oro.

Nada se ha cumplido en cuanto se refiere a la protección del medio ambiente, pero eso sí, la vía que conduce desde los Pozos hasta los límites con el Departamento del Huila, incluyendo San Vicente, Puerto Rico, Doncello, el Paujil, la Montañita y Florencia, son un desastre, el paso diario de los gigantescos tracto camiones llevando el crudo hacia el interior del país, la tiene destruida.

El gobierno tenía que estar enterado de que en los Pozos la cosa iba en serio; días antes de los hechos violentos que dejaron como resultado dos muertos, las instalaciones de la Emerald fueron incendiadas y un peligroso derrame de químico se conoció días después; habían circulado videos en los cuales se daba cuenta de que se estaban confeccionando bombas Molotov y no se hizo nada que fuera lo suficientemente fuerte como para evitar una tragedia.

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Y como dice el argot popular, hubo que presentarse desmanes y muertos para que el gobierno nacional le pusiera seriedad al asunto.

Y el gobierno por un lado y los grandes medios por otro, tienen que ponerse de acuerdo en los términos que manejan cuando suceden este tipo de eventos; fue un secuestro o una retención, o un cerco humanitario lo que pasó con los policías?

Con justicia el gobierno nacional y los grandes medios le dieron un gran despliegue a la muerte del policía durante las protestas; los homenajes estuvieron a la orden del día, incluso con presencia presidencial, eso está bien, son los justificados homenajes después de esperar apoyo durante más de dos horas y no llegar.

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Sin embargo sobre el campesino muerto poco o nada se dijo, el único homenaje fue el de sus compañeros que lo llevaron hasta la mesa de negociación en una especie de cámara ardiente o desagravio, pero ni la gran prensa ni el gobierno se tomaron la molestia de al menos calificarlo como héroe o como villano. No hubo el mismo rasero para todos.

Y como siempre la razón la tienen las comunidades pero nunca se les reconoce; en el Caquetá sus gentes, en especial los campesinos se oponen abiertamente a la exploración y explotación petrolera lo mismo que a la minería, por las graves consecuencias que eso conlleva contra el medio ambiente, en especial en la tierra que se considera como el pulmón del mundo. Para los gobiernos anteriores y las multinacionales no existe ningún peligro con estas prácticas.

Sin embargo después de la protesta de los Pozos, tres días después, se supo que desconocidos abrieron las válvulas de un químico muy tóxico que se encontraba en las instalaciones de la petrolera, poniendo en grave riesgo, no solo a los finqueros de los alrededores de las 92 hectáreas que ocupa la Emerald, sino a todo el norte del Caquetá, con el gravísimo peligro de afectación de las fuentes hídricas de la cabeza de la Amazonía colombiana.

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Estas son algunas de las lecciones de la protesta de los Pozos, ojalá que aprendamos algo de esas lecciones, que recordemos que el diálogo es imprescindible para solucionar conflictos.

Por lo pronto y después de la firma del dichoso “Acuerdo de los Pozos, esperemos que se siga negociando con seriedad, que se cumpla con lo pactado y no que se sigan haciendo protestas porque no se cumplió. Que las lecciones se aprendan y no se necesite siempre aplicar el viejo refrán de que “la letra con sangre entra”.

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