Con el nivel de camas UCI al tope, con alrededor de 20 mil contagios, con un alarmante aumento de muertos, con una población terriblemente indisciplinada, con los municipios al garete por la falta de medidas restrictivas eficaces, eso sí con excepción de Florencia, con la Resolución del gobierno nacional que obliga a partir del 15 de julio clases presenciales en primaria, básica y educación superior, el Caquetá se encuentra literalmente en las fauces de la pandemia.

Los dos centros asistenciales de mayor nivel el Hospital María Inmaculada y la Clínica Mediláser de Florencia están al borde del colapso hasta tal punto que el gobierno departamental pasó rápidamente de alerta naranja a alerta roja hospitalaria, con lo cual se suspendió toda clase de citas médicas, cirugías y demás intervenciones, para dar prioridad a los pacientes de Covid-19 que ya no tienen donde ser recibidos.

Tratamos de contactar vía telefónica al gobernador del Caquetá Arnulfo Gasca Trujillo, a la Secretaria de Gobierno Sandra Rodriguez Pretelt, a la Secretaria de Salud Lilibeth Galván y a la Secretaria de Educación Yovana Marcela Peña Rojas, para la conocer la posición oficial del departamento sobre la Resolución del gobierno nacional que ordena volver a clases presenciales a todos los establecimientos de educación de primaria, básica y superior, sin obtener respuesta alguna, toda vez que FECODE ha manifestado la posibilidad de convocar a un paro nacional de sostenerse esta medida.

Lo anterior porque consideramos que para tal decisión el gobierno nacional no tuvo en cuenta la opinión de los padres de familia, los estudiantes, los docentes y administrativos, además de la infraestructura educativa no apta en la mayoría de los colegios para recibir masivamente a los estudiantes. Un solo colegio por ejemplo, con 2.000 estudiantes y escasos 20 o 30 lavamanos no permite cumplir con el lavado de manos de todos los estudiantes cada dos horas y mucho menos garantiza la distancia social de dos metros entre ellos, amén de la desidia de los estudiantes para usar el tapabocas.

Todas estas situaciones en medio de un tercer pico en extremo agresivo de la pandemia, nos llevan a pensar que existe un descuido total en el manejo del gravísimo problema en el departamento del Caquetá; por todas partes las fiestas continúan, con excepción de Florencia el baile continúa, las aglomeraciones de todo tipo continúan, el uso del tapabocas es mínimo y no se ve por ningún lado la mano de las autoridades poniendo en cintura a la población con medidas eficaces que minimicen el peligroso contagio.

Entendemos la presión a la cual están sometidos los alcaldes por parte del comercio, en especial del comercio nocturno para reactivar la economía, eso tiene su razón de ser y es muy respetable, pero dadas las circunstancias y con la agresividad demostrada por la pandemia en este tercer pico, sinceramente creemos que se necesita mano dura para corregir lo que está sucediendo antes de que efectivamente el Caquetá sea engullido por las fauces del monstruo del Coronavirus y la mortalidad sea mucho mayor.

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