Edilberto Valencia Méndez

Las multitudinarias protestas que durante 5 días paralizaron al país dejando como resultado alrededor de 10 muertos, 457 policías heridos, gravísimos hechos vandálicos con la quema de decenas de buses, la quema de la alcaldía de Acacías en el Meta, el ataque de sedes bancarias, protestas que obligaron al Presidente Iván Duque a retirar la reforma tributaria, son señales inequívocas de que el país pide con urgencia un diálogo nacional.

Llegó el momento de mermar sustancialmente las grandes diferencias que existen en los recursos que perciben los colombianos, diferencias aberrantes como las de los Congresistas y los grandes funcionarios del Estado percibiendo multimillonarios salarios mensuales, no se compadece con lo que reciben los ciudadanos de a pie, los dos millones de pesos mensuales que se gana un panadero y los huevos a 1800 pesos la docena solo existen en las mentes desinformadas del Presidente y su Ministro Carrasquilla.

La nueva reforma tributaria, que entre otras cosas el país necesita, debe ser producto de un verdadero consenso en el cual participen los Sindicatos, los gremios, la clase política, la academia y lo mas lógico el Congreso que debe dar muestras de verdadero sentido común al renunciar a los salarios y las prebendas exorbitantes que tienen. Además de la banca que debe ser sometida a impuestos verdaderamente significativos en sus estrambóticas ganancias.

«La economía con alma» de la que habla el Papa Francisco, debe abrirse paso en un gran diálogo nacional en el cual los grandes cacaos del dinero cedan gran parte de sus recursos para mitigar el hambre del pueblo. Si no existe la voluntad política para hacer un verdadero diálogo e introducir una reforma con equidad que permita a esa gran masa de colombianos que viven en la pobreza salir de ella, el estallido social volverá y sus consecuencias serán mucho más graves e impredecibles.

Coletilla. Carrasquilla que se vaya a comprar huevos a otra parte.

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