El municipio de Cajamarca, enclavado en las montañas del Tolima, en una consulta popular le dio un NO contundente a la explotación petrolera en su territorio y poco después el municipio de Cumaral en el departamento del Meta, convocó a otra consulta  con la misma motivación, consulta que se realizará el próximo 4 de junio. Los dos municipios son un ejemplo claro de que la gente está tomando conciencia de que el agua es más importante que los míseros dólares del petróleo que solo llevan miseria, desolación y contaminación ambiental por donde pasan; la pregunta es: los municipios del Caquetá tienen que imitar este ejemplo?

 

Ante la decisión popular de los habitantes de Cajamarca, que en un 97% prefirieron el agua, la empresa Anglo Gold Ashanti, propietaria del proyecto La Colosa, tuvo que abandonar la región perdiendo 350 millones de dólares que ya había invertido en lo que se considera la reserva de oro más grande del mundo, y se fue a  pesar de los berrinches del Ministro de Minas y Energía que defendía a capa y espada el proyecto; se fue porque la Corte Constitucional dictaminó que “las consultas populares previas a la explotación de recursos, son obligatorias y obligantes”.

Ante un ejemplo tan contundente, es importante recordar las generalizadas protestas que se presentaron el año pasado en algunos municipios del Caquetá como Valparaíso, Doncello, Milán y El Paujil, contra la empresa Emerald Energy, la cual estaba haciendo de forma inconsulta los trabajos de sísmica previos a la explotación petrolera, protestas que son una clara señal de que las comunidades, en especial las campesinas, tienen bien claro los daños que causa dicha explotación en las regiones y por eso se opusieron férreamente a la sísmica, que de todas formas se hizo a la fuerza con el apoyo del ESMAD y el ejército.

Como resultado de esas protestas nació la idea de consultas populares en los municipios del Caquetá, para determinar si la gente prefiere el petróleo al agua, tal como lo hizo Cajamarca en El Tolima que prefirió el agua al oro y como lo va a hacer Cumaral en El Meta, donde su alcalde Miguel Caro, mediante el Decreto No 35 del 24 de Marzo del 2017, convocó a una consulta popular para el próximo 4 de junio, cuya pregunta será: “Está usted de acuerdo que dentro de la jurisdicción del municipio de Cumaral, Meta, se ejecuten actividades de exploración sísmica, perforación exploratoria y producción de hidrocarburos?

En las protestas del año pasado en los municipios del Caquetá, se habló de acudir al mecanismo de la consulta popular para saber si la comunidad quiere o no la explotación petrolera en la región, principalmente en el municipio de El Doncello cuya alcaldesa Sandra Milena Lozada Floriano habló en repetidas ocasiones del tema; qué pasó con esa propuesta que incluso fue mencionada a nivel nacional?

El alcalde de Florencia Andrés Mauricio Perdomo Lara, en varias oportunidades ha dicho que se opondrá a cualquier tipo de explotación petrolera en la cordillera porque es la fábrica de agua de la ciudad; el alcalde de Belén de los Andaquíes Leonardo Ducuara, tiene blindado en gran parte a su municipio que ha sido declarado como “Protector del Agua”, pero los demás alcaldes que han dicho? Qué están haciendo? Qué va a pasar cuando el precio del petróleo supere los 60 dólares por barril y las multinacionales se tomen al Caquetá por asalto con la fiebre devoradora que los caracteriza y con el apoyo de la fuerza pública, porque los entes territoriales de la región no tienen ninguna defensa jurídica? De seguro se va a repetir la historia del siglo pasado  con la fiebre del caucho y la quina que arrasó con los pueblos indígenas de la región.

 Porque las multinacionales llegarán en cualquier momento a explotar los recursos naturales del Caquetá y  los  municipios, quizás con la sola excepción de Belén, no están blindados jurídicamente contra la voracidad de las petroleras; hasta ahora no se ha convocado a ninguna consulta popular, todo no ha pasado de ser alharaca, promesas de recién parida con los dolores del parto que produjeron el año pasado los gases lacrimógenos y los hechos de fuerza propiciados por el ESMAD en defensa de los intereses de La Emerald; si los alcaldes y sus comunidades no se despiertan AHORA, la Puerta de Oro de la Amazonía se convertirá en la puerta de un nuevo desierto como ya pasó en otros departamentos del país; será que no somos capaces de seguir los valientes ejemplos de Cajamarca y Cumaral?

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