Edilberto Valencia Méndez

Tal como lo enunciaron la Secretaria de Salud Departamental Lilibeth Galván, y el Subdirector del Instituto Nacional de Salud Hernán Quijada, el tercer pico de la pandemia que está causando graves estragos en la Costa Atlántica y en el centro del país incluyendo Bogotá, se acerca peligrosamente al Caquetá y a pesar de que se ha avanzado en infraestructura en salud, la comunidad se ha relajado, ha descuidado las medidas de bioseguridad en todos los municipios, hasta tal punto que a pesar de las recomendaciones del gobierno nacional, los alcaldes están permitiendo el funcionamiento de establecimientos públicos nocturnos, sin entender que la no aplicación estricta de bioseguridad, significa la muerte. Bioseguridad o muerte.

De forma diligente la Secretaria de Salud Departamental, ha estado implementando resoluciones de advertencia a los alcaldes para que impongan las medidas necesarias que permitan minimizar la crisis que se avecina, pero ni ella ni el gobernador pueden adoptar medidas tales como toque de queda o confinamientos y los alcaldes presionados por el comercio, no han sido lo suficientemente estrictos en el establecimiento de medidas que permitan conjurar la crisis que se avecina, además, la policía en la mayoría de los casos no ha sido estricta para exigir que el ciudadano cumpla con las medidas de bioseguridad.

Las dramáticas escenas emitidas por la televisión nacional, en la cual se muestran numerosas ambulancias haciendo cola en los hospitales para dejar pacientes con Covid-19 y el caso de un médico que perdió tres familiares por la letal enfermedad y que su familia duró cinco días buscando una UCI para que lo atendiera, con la desgracia de que falleció esperando, son escenas que se pueden repetir en el Caquetá si la ciudadanía no toma conciencia de la necesidad inmediata de implementar con rigor las medidas de bioseguridad y la vacunación.

De nada sirve que en su afán por mostrar resultados a nivel nacional e internacional, el gobierno del Presidente Iván Duque presione a los Secretarios de Educación para que regresen los estudiantes a las aulas con alternancia, a sabiendas del peligro que corren ellos, los familiares y los profesores; de nada sirve que de forma peligrosa se reactive la economía si con ello se pueden perder muchas vidas. Hoy el Caquetá ya lleva 653 muertes por el Covid-19 y no es justo que por reactivar la economía o por la laxitud de la comunidad en usar las medidas de prevención mucha gente pierda la vida. Bioseguridad o muerte.

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