Protagonismo ridículo en Rusia afecta imagen colombiana

Los videos subidos a las redes sociales, en los cuales algunos turistas colombianos que asisten al mundial de Rusia, se burlan de turistas japoneses, de la seguridad rusa en los estadios mostrando como la violan entrando alcohol a los mismos, y otras manifestaciones en las cuales algunos compatriotas con ánimo de protagonismo ridículo, deterioran la imagen de los colombianos, nos hace sentir vergüenza ajena porque esa imagen con mucho esfuerzo la estaban recuperando artistas como Chakira, Juanes, Maluma y deportistas como Mariana Pajón, Katherine Ibarguen, incluyendo la propia selección Colombia con jugadores destacados a nivel mundial como James, Baca, Murillo, Mina y Falcao.

 

Sorprendidos e indignados nos mostramos los colombianos, cuando al calor del partido Colombia Japón, observamos un estúpido video que rápidamente se volvió viral, video en el cual un colombiano abusaba de la gentileza y quizás ingenuidad de unas turistas japonesas, haciéndolas pronunciar en español, palabras obscenas y vulgares, mostrando su pésima actuación como una verdadera hazaña, haciendo apología a la cultura del “vivo”, que desafortunadamente todos los días hace carrera en el país y que es una de las causas de la terrible corrupción que impera por todas partes.

 

Y como si fuera poco, apareció otro video en el cual turistas colombianos, mostraban como burlaban la seguridad rusa entrando licor a los estadios camuflado en binoculares, hecho que también mostraban como hazaña y que afirma aún más que nosotros somos culpables de la mala imagen que tenemos en el exterior y por ende el trato discriminatorio que en muchos países nos dan.

Es inexplicable cómo algunas personas invierten cantidades importantes de recursos para asistir a un mundial y una vez ahí, en vez de aprovechar al máximo su estadía para promocionar nuestros valores, se dedican a ultrajar, a vejar, a burlarse de turistas de todo el mundo, incluyendo de algunas naciones como Japón, en la cual la cortesía, el aseo y la disciplina son parte fundamental de su vida cotidiana.

Y lo peor es que quienes protagonizan esos hechos ridículos y por demás despreciables, lo toman como si hubiesen realizado una verdadera hazaña, como si hubieran  ganado el mayor trofeo posible, haciendo apología a esa cultura del “más vivo”, desafortunadamente herencia de una parte del país cuyos habitantes, en algunos casos, se precian de su habilidad para engañar a los demás.

Esa cultura idiota y ofensiva tiene que combatirse desde sus raíces porque es la causa de muchos males, entre estos la corrupción, y esas raíces están en el hogar, en la casa, en la escuela, sitios en los cuales debe primar la enseñanza de la legalidad, de lo correcto, de la urbanidad que tanto hace falta en las cátedras de primaria y secundaria, del respeto a los demás, de la amabilidad con el forastero, con el visitante, de la satisfacción del deber cumplido y del sano nacionalismo que solo simpatías genera en todo el mundo.

El ejemplo de los japoneses recogiendo la basura del estadio después del partido con Colombia, es una muestra fehaciente de las bondades de una cultura en la cual los niños desde el hogar asumen responsabilidades como el aseo, las buenas maneras, costumbres que se incrementan en la escuela donde son los estudiantes quienes realizan el aseo, recogen las basuras y mantienen el ornato de sus establecimientos; no en vano en ciudades como Tokio no existen recipientes para la basura, puesto que todos los ciudadanos tienen cuidado de no arrojarla en ninguna parte y están acostumbrados a llevarla hasta su hogares para darle la disposición más adecuada.

 

Ojalá que la barbarie de estos ridículos y ofensivos videos no se vuelva a repetir; que en vez de eso se aprovechen esas vitrinas internacionales para subir a las redes sociales muestras de nuestras bellezas naturales, del calor de nuestras gentes, de nuestros ríos, páramos, valles, llanuras, cascadas, de nuestra fauna y nuestra flora; que el mundo sepa que vivimos en un paraíso y que aquí estamos dispuestos a recibir a todos con los brazos abiertos, para compartir con orgullo y con cariño estas riquezas inverosímiles que el Señor nos ha regalado.

Compartir

Comentarios

comentar

7 views