La sequía amenaza al Caquetá

Foto. Cesar Vargas
LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada
Politecnico gran colombiano florencia caqueta
Politecnico gran colombiano florencia caqueta

El intenso verano que azota al departamento, las manos criminales iniciando incendios forestales de por sí ya numerosos, la contaminación de las fuentes hídricas que comienza en la cordillera con los lavaderos de carros a lado y lado de la vía que comunica a Suaza con Florencia sin que Corpoamazonía haga algo efectivo por evitarlo, los paseos de olla que por descuido generan incendios forestales o contribuyen a la contaminación de los ríos y quebradas arrojando basura,  plástico y toda clase de desperdicios, incluso lavando vehículos y poniendo a nadar caninos  entre los  humanos, como desafortunadamente se está convirtiendo en costumbre en el charco debajo del puente sobre el río Sarabando en Belén de los Andaquíes, cristalina corriente de agua tradicional sitio de descanso de los belemitas que está siendo amenazada por criaderos de cerdos muy cercanos a esa corriente  y lo que es peor, la amenaza de la multinacional del Petróleo Emerald Energy,  que muy seguramente recibirá el próximo 15 de marzo en Morelia, licencia ambiental para instalar 50 pozos petroleros a lo largo del río Bodoquero entre Morelia, Valparaíso y Milán, succionando de entrada más de 33 mil millones 600 mil litros de agua; todos estos  factores  contribuyen a la amenaza de sequía que en este verano, como espada de Damocles, pende  sobre el Caquetá.

 

Sin lugar a dudas, el Caquetá es en gran parte la más grande reserva hídrica de Colombia, por la cantidad y calidad de corrientes de agua que desde la cordillera central se deslizan alegremente hacia la gran llanura amazónica, irrigando de paso millones de hectáreas de tierra, terrenos entre los cuales se encuentran las majestuosas selvas de  la región que tienen en el parque Nacional del Chiribiquete, el más grande del mundo, con un total de 4.3 millones de hectáreas, la mayoría un verdadero santuario de la humanidad, santuario que nutre gran parte de la cuenca del gran Amazonas y por ende del pulmón del mundo.

Pero esa enorme riqueza está en grave peligro, y lo ha estado desde comienzos de siglo con la terrible deforestación que causó la fiebre del caucho y la quina, desde hace algunos años la fiebre blanca de la coca que está contaminando los ríos con gasolina, cemento y ácido sulfúrico, la fiebre del oro que está contaminando los grandes ríos con mercurio y ahora la contaminación diaria por el hombre, contaminación que comienza en la cordillera, en la nueva vía que une a Florencia con Neiva, donde proliferan los lavaderos de carros que contaminan con grasa, gasolina y aceite los innumerables hilillos de agua cristalina que nutre los ríos Caraño y Hacha que son la fuente del acueducto de Florencia. Corpoamazonía es un elefante blanco que nada o muy poco ha hecho para evitarlo.

Foto Edilberto Valencia

Y esa contaminación se sigue a lo largo del río  hacha, de sus innumerables y espectaculares balnearios naturales que están siendo contaminados principalmente por la incultura nuestra en los tradicionales paseos de olla; basura, cáscaras, plásticos y hasta toallas higiénicas son arrojadas al río a lo cual se le agregan los potenciales incendios forestales generados por los fogones que quedan encendidos al finalizar la tarde. Muy pocas familias se preocupan por llevar bolsas y traer las basuras para depositarlas en los lugares establecidos para ese menester.

LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada

Y esa contaminación se está viendo día a día en los hermosos  balnearios naturales de la quebrada la Yuca, en las Pailas y el Bodoquero cerca a Morelia, en el Sarabando donde dolorosamente algunos belemitas sin conciencia llevan sus perros para que naden en los charcos al lado de sus amos con el consiguiente peligro de salubridad que eso implica, en el gran Fragua Chorroso en San José, incluso en el Orteguaza cerca a Florencia, la contaminación producida por la indolencia del hombre, está amenazando seriamente el agua  que es la mayor riqueza de los caqueteños.

Y a esto se suman los numerosos incendios forestales desde San Vicente del Caguán, pasando por los llanos del Yarí, los municipios de Puerto Rico, Doncello, Paujil, Montañita, Florencia, Morelia, Belén y San José; muchos inescrupulosos, verdaderos asesinos del ecosistema, están prendiendo fuego a las afueras de los centros poblados generando emergencias que en cualquier momento pueden cobrar hasta vidas humanas.

Y por último, la peor amenaza que se cierne sobre el medio ambiente regional; la voracidad de las multinacionales del petróleo que no les importa nada ni nadie con tal de producir los dólares que reclaman sus accionistas desde las poltronas de su imperio extractivista; el próximo 15 de marzo en Morelia se conocerá la punta del icerberg de este holocausto amazónico: ese día la ANLA, Autoridad Nacional de Licencias ambientales, se propone conceder licencia a la Emerald Energy para instalar 5 plataformas multipozo a las orillas del río Bodoquero entre Morelia, Valparaíso y Milán; son 50 pozos que de entrada engullen 33 millones 600 mil litros de agua y siguen consumiendo agua las 24 horas del día acabando con ríos y quebradas en la cuenca del Bodoquero y el Caquetá; de no haber una férrea resistencia ciudadana a este sacrilegio ecológico, el Caquetá ya no afrontará una sequía temporal como la de este verano, sino el camino definitivo a la desertización, como ya sucedió en otros departamentos: Putumayo, Cauca, Arauca y Casanare, por nombrar solo  algunos ejemplos.

Es indudable que la sequía amenaza a la mayor potencia hídrica de Colombia, al Caquetá, y esa sequía se podría convertir en el camino directo a la desertización si el gobierno le concede las licencias ambientales a la Emerald para explotar petróleo o si la gente del Caquetá no defiende su mayor riqueza: EL AGUA.

Compartir

Comentarios

comentar

6 views