IV parte final. Pasamos la noche en la casa de los espantos de Florencia

…muy débilmente, como algo lejano, una voz tan delicada como el abrazo de la brisa, una voz a la cual apenas le entendíamos algo así como “ayúdenmeeeee…” llenó el ambiente

Ya en esos momentos el miedo era tan viral, que nos había perforado los huesos y nos había llegado a las profundidades del alma; no había otro camino, salir, salir de allí a como diera lugar y eso hicimos.

Cuando salimos había una romería frente a la casa, incluso algunos traían palas; como siempre la avaricia y el afán por hacer dinero fácil, era el común denominador de muchos de nuestros lectores; eso nos dolía porque a decir verdad, a pesar de lo escéptico que he sido, algo había en esa casa fuera de lo común y no era precisamente un tesoro.

Volvimos a las 12 de la noche del viernes 10 de Junio de 2016, nuestra periodista encargada de grabar cualquier cosa en su celular, el camarógrafo y yo, algo nervioso pero decidido a llegar al final de la historia.

Tres chicos y una chica, que se autoproclamaba incrédula, estaban en la puerta como esperándonos; ustedes son los periodistas de selva y las 2orillas? Nos dijeron, podemos acompañarlos? Somos síquicos y queremos constatar qué pasa aquí.

Apenas entramos a la sala, el frío se hizo más intenso que de costumbre, como si estuviéramos en la cueva invernal de un oso polar; los síquicos iban adelante como buscando algo que no podían encontrar; nuestra compañera grabando al mismo tiempo que decía que todo se le movía y el camarógrafo se adelantó unos pasos para hacer unas tomas generales cuando escuché el grito y el totazo en el piso; al alumbrar la periodista estaba en el suelo gritando asustada como si hubiera visto al propio canchilas; me pegó en el pecho decía, y a continuación nos dijo atropelladamente que cuando grababa, unas manos muy delicadas la habían levantado y la habían arrojado al piso.

En ese preciso momento la chica incrédula gritó: me pegó, me pegó, y sin esperar nada salió del lugar como volador sin palo.

Una fetidez terrible se apoderó de la casa, el frío se hizo mucho más intenso y entonces uno de los chicos se adelantó unos pasos y de pronto empezó a gritar como poseído; honestamente no sabía si era teatro o si de verdad estaba en una especie de trance…en ese preciso momento y sin saber por qué, recordé el apellido del italiano de la historia, BRUSA, el hombre de 75 años que construyó esa casa para llevar a vivir a la niña de 15 años con quien se casó gracias a su fortuna.

El trance del chico pasó poco a poco, nuestra compañera estaba temblando terriblemente y yo estaba más asustado que el día que me casé; entonces decidimos salir y ya en la calle los chicos nos dijeron:

Aquí no hay ninguna guaca ni algo por el estilo, esos huecos que han hecho buscando supuestos tesoros solo han contribuido a deteriorar aún más el lugar, pero en la casa hubo cosas terribles, así lo sentimos, aquí torturaron gente, violaron niñas, incluso descuartizaron seres humanos; el espíritu que queda y que tumbó a la periodista es de una niña en pena, posiblemente la esposa del italiano que no sabemos por qué está penando, pero es ella, percibimos hasta su aliento, y ella no quiere que venga gente al lugar, por eso atacó, ella está esperando el tiempo de su pena…

Considerando estas razones que nos parecieron lógicas, de acuerdo a nuestras propias experiencias y no queriendo intervenir más en una historia que no parece tener final, decidimos terminarla aquí, aportando un video sobre lo que nos aconteció la última noche y a la espera de la posible publicación de un libro, para lo cual tendremos que investigar mucho más.

Gracias a todos por seguirnos, gracias por sus comentarios positivos o negativos, gracias a mis compañeros de equipo, a los chicos de la última noche y ante todo gracias a Dios nuestro Señor por permitir que mi corazón ya deteriorado, pudiera soportar las inmensas emociones que pasamos; a la niña de la casa, que El Señor le conceda el descanso que necesita.

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