Frácking la nueva espada de Damócles

Edilberto Valencia Méndez. Fotografìa: Kamilo Ardila
Edilberto Valencia Méndez. Fotografìa: Kamilo Ardila
LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada
Politecnico gran colombiano florencia caqueta
Politecnico gran colombiano florencia caqueta

El anuncio de la Ministra de Minas y Energía María Fernanda Suárez, ex vicepresidente de Ecopetrol, de que va a crear una comisión nacional e internacional para que estudie los efectos de frácking y entregue un informe sobre la posibilidad de implementar esta técnica en Colombia, comisión que el Banco Interamericano de Desarrollo se apresuró a financiar, no es más que colocar una nueva espada de Damócles sobre la cabeza de  los colombianos, poniendo en riesgo todos los ecosistemas donde se implantaría la mortal técnica.

 

El anuncio de la Ministra, que viene de Ecopetrol y a quien todo lo que le importa es petróleo y más petróleo, dólares y más dólares, es una verdadera amenaza contra el medio ambiente nacional, y la hemos llamado espada de Damócles, porque así como el Rey Dionisio de Siracusa en el siglo III antes de Cristo, le ofreció a su envidioso súbdito Damócles pasar una noche disfrutando de todas las prerrogativas que tenía como Rey, pero al mismo tiempo puso sobre su cabeza en el trono una espada que pendía de un hilo del cabello de un caballo, hecho que hizo que el súbdito renunciara a tal prerrogativa… Así mismo la Ministra, que ante todo quiere recursos y más recursos, en su afán nos está poniendo a los colombianos en la misma posición, porque de implementar la técnica del frácking, todo el equilibrio biológico de las regiones donde se aplicaría, dependería de un hilo y quedaría al vaivén de las terribles consecuencias que eso podría traer.

Recordamos que el frácking es una técnica para explotar petróleo y gas, por medio de la cual se inyecta a grandes profundidades millones de litros de agua con arena y químicos a altísimas presiones, para perforar la roca donde se encuentran almancenados los combustibles y de esa forma hacerlos brotar a la superficie; esos millones de litros de agua no solo no se pueden recuperar, sino que contaminan los acuíferos subterráneos acabando con la fertilidad de la tierra, la vegetación, la fauna y la flora, convirtiendo a las regiones en desiertos, además del  notorio aumento que se registra de la sismicidad, consecuencias que han sido comprobadas por estudios de importantes universidades a nivel mundial, como la Duque y la Cornell, y debido a los cuales muchos países ya han prohibido la fatídica técnica. La Ministra quiere “convencer” al Presidente Iván Duque de lo contrario.

La apuesta de la Ministra va en contravía de los países desarrollados como el Japón, China y Alemania entre otros, que le están apostando a las nuevas energías, a las energías limpias para suplir los combustibles fósiles, como Arabia Saudita gran productor de petróleo a nivel  mundial que está cambiando su tecnología del combustible fósil a la energía solar y eólica, y muchos otros países que le están apostando al turismo como medida para sustituir los recursos que antes les llegaban por el petróleo; Colombia en General y algunas regiones del país en particular como la Amazonía, tienen un enorme potencial ecoturistico con sus impactantes bellezas naturales que el mundo pagaría por conocer y que sustituirían con  creces las entradas por concepto de la explotación petrolera, sin los enormes riesgos que eso implica para los ecosistemas, especialmente si se hace por medio del frácking.

LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada

 

Pero la espada de Damócles de la Ministra María Fernanda sigue ahí, sobre la cabeza de los colombianos, esperando que el hilo que la sostiene se reviente y entonces la debacle nacional comience, las quebradas y los ríos se sequen para llevar el agua con arena y químicos  a las profundidades de la tierra, para acabar con el verde esmeralda su vestido natural y convertirlo en el amarillo moribundo de los desiertos, para acabar la mayor riqueza de los pueblos amazónicos: sus corrientes de agua, y convertirlos en nuevos desiertos, todo con tal de calmar la sed de plata de una Ministra enloquecida por la fiebre del oro negro, como los españoles enloquecidos por el amarillo, asesinaron a millones de americanos para quedar peor que antes, sumidos en la miseria y el abandono.

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