El silencio cómplice de los políticos

LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada
Politecnico gran colombiano florencia caqueta
Politecnico gran colombiano florencia caqueta

Con la visita del Presidente

 Iván Duque a Florencia, se evidenció la manipulación extrema por parte de las altas esferas del gobierno nacional, al manejo de temas álgidos para la Amazonía; el mandatario sacó pecho con el cuento de la contención de la deforestación plasmada en el Plan de Desarrollo Nacional, los planes para detener la ganadería extensiva, el dichoso Plan “Artemisa” para judicializar a los que talan los bosques, pero no se permitió de ninguna manera que los periodistas regionales entrevistaran al Presidente o a alguno de sus asesores más cercanos, como la Alta Consejera para las Regiones Karen Abudinen, quien no permitió preguntas en una rueda de prensa amarrada en donde solo habló de los “espectaculares logros del gobierno nacional”, pero nadie, léase bien, nadie  tuvo la oportunidad de cuestionar al Presidente sobre la explotación petrolera en el Caquetá y sobre lo que es peor, el fracking.

Por eso al cuestionado taller no fueron invitados los ambientalistas, la Mesa Departamental por la Defensa del Agua y el Territorio, los indígenas, los líderes y presidentes de las juntas de acción comunal de los municipios afectados por las petroleras; nanay cucas, petróleo y fracking eran temas vedados para la visita presidencial.

Daba risa ver al primer mandatario de los colombianos rasgarse las vestiduras por la deforestación, gritando a todo pulmón su compromiso con el medio ambiente, en especial con la Amazonía, pero sin decir en ningún momento que su gobierno está apoyando la explotación petrolera en municipios como Florencia, Morelia, Valparaíso, San Vicente, Paujil y Milán; prácticamente la mitad del Caquetá entregada a las multinacionales para que se lleven nuestra riqueza, nos dejen pobreza y ante todo, destruyan el mayor tesoro que tenemos: EL AGUA.

Y que decir del fracking, que en campaña el Presidente anunció que no habría en su gobierno, que esta forma de explotación petrolera causa terribles daños ambientales y a la salud; del tema nadie habló, ningún periodista preguntó, como siempre los mandatarios locales, incluyendo el gobernador Álvaro Pacheco Álvarez, se hicieron los locos y todo el mundo salió contento del circo del coliseo “Construyendo país”, que ha sido inteligentemente diseñado para servir de cortina de humo mientras por debajo de la mesa se le entregan las riquezas naturales de la Amazonía a las multinacionales.

Por eso nadie habló sobre los terribles daños que  ocasiona el fracking, nadie pudo explicar ante tan selecto auditorio, las graves consecuencias de esta técnica diabólica, no se pudo aclarar, como acertadamente lo dice en una columna publicada en las 2 Orillas el periodista Juan David Zambrano, quien con argumentos y estudios serios aclara:

LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada

“ las sustancias químicas empleadas para la fractura hidráulica y las aguas residuales de los procesos de perforación y fractura pueden contaminar aguas superficiales y subterráneas. Siendo uno de los compuestos hallados en los fluidos de desecho del fracking en lugares como Gran Bretaña y Estados Unidos el Radio-226, elemento radiactivo que puede emitir radiaciones durante aproximadamente 1.600 años. Lo que implica que los daños de una posible contaminación radiactiva podrían afectar hasta a 23 generaciones en el futuro”.

Y como si fuera poco, Zambrano Romero agrega:

“Son múltiples los estudios e informes encontrados sobre las atrocidades del fracking, para mencionar se presentan algunos donde se relaciona la cercanía a comunidades o personas de la operaciones de fracking, presentándose casos de nacimientos de bajo peso, defectos congénitos, deficiencias cardíacas congénitas, y hasta con síntomas como dolores abdominales, mareos, náuseas o vómitos, irritación de mucosas, dolores de cabeza, ansiedad y estrés. Además, estudios de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, relacionan que las emisiones fugitivas y directas de pozos de fracking, y de sus instalaciones, exponen contaminantes severos como los bencenos, toluenos, etilbencenos, xilenos, entre otros, que pueden ser transportados por el aire y generar riesgos crecientes de enfermedades en los ojos, asma, leucemia aguda infantil y en adultos, el desarrollo de cáncer, desórdenes en la sangre y efectos inmunológicos. Los fluidos de desecho del fracking poseen altos niveles de plomo, cromo, arsénico y elementos radiactivos como el radio-226, que están pasivamente en el subsuelo. Una investigación de la Universidad de Missouri, EE. UU., dio cuenta de que al menos 100 de los compuestos químicos empleados en el fracking pueden tener efectos hormonales en el ser humano, y que 12 de ellos pueden alterar “funciones sexuales, reproductivas, causar infertilidad, anomalías genitales e incluso diabetes y algunos tipos de cáncer”.

Pero nadie tocó el tema en la visita presidencial, ni los alcaldes, ni el gobernador, ni los políticos en campaña que lo evaden como si fuera una enfermedad contagiosa; el poder del dinero de las petroleras y las potenciales dádivas del gobierno nacional sirven como mordaza a los políticos y esa es la razón por la cual el Caquetá se encuentra al borde de la desertización, al borde de convertirse en otro desierto como sucedió en Estados Unidos en la frontera con Canadá, como sucede en Ecuador en donde las riquezas naturales y el agua fueron cambiados por asfalto y cemento y ahora tienen que importar el precioso líquido; definitivamente el silencio cómplice de los políticos es la mortaja con la cual se van a sepultar las riquezas naturales del Caquetá en particular y de la Amazonía colombiana en general.

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