“El Diamante” será el verdadero reflejo del fin de la guerra?

La MontañitaCaquetá. Fotografía KamiloArdila

Desde que salimos de Florencia, la capital del Caquetá, una ciudad en continua ebullición y con un abigarrado comercio, hacia San Vicente del Caguán, hacia Los  Pozos para luego llegar a “El Diamante”, el campamento que Las Farc ha construido a las carreras para su décima y última conferencia, sentimos en el cuerpo esa descarga de adrenalina que nos indica que estamos comenzando una gran aventura, estamos saliendo hacia el punto en el cual muy seguramente la historia de Colombia se partirá en dos y en donde muy seguramente el gobierno y la guerrilla tendrán sus últimos encontronazos en público antes del apretón de manos de Cartagena de Indias, con la firma protocolaria del acuerdo de paz.

Sin la logística de los grandes medios, sin vehículos con reconocidos logos de prensa en sus costados anunciando lo que ya está anunciado, vamos en  motocicleta dos alegres aventureros de la comunicación, dispuestos a todo para lograr contarle a Colombia y al mundo desde nuestro medio, lo que a nuestro parecer sucederá en la última conferencia de Las Farc, y digo última, porque sería un descalabro fenomenal, una debacle monumental, que el proceso de paz fracasara en la puerta del horno, como bien podría suceder.

El Paujil Caquetá. Fotografía KamiloArdila

El Paujil Caquetá. Fotografía KamiloArdila

Salimos a las cinco de la mañana de Florencia en medio de la bruma que tradicionalmente tiene la ciudad cuando el día va a ser en extremo caluroso, tomamos la vía al aeropuerto Gustavo Artunduaga Paredes y comenzamos a engullir los kilómetros y kilómetros de esa larguísima cinta asfáltica que nos llevará por los municipios de La Montañita, aún refugio de gentes del M19, por El Paujil y El Doncello que apenas hace unos días estuvieron inmersos en batallas campales entre campesinos que se oponen a la entrada de las petroleras y la fuerza pública que protege las multinacionales, para seguir luego a Puerto Rico, el municipio víctima de un atentado en el cual fueron asesinados la mayoría de sus concejales por las Farc, hasta llegar a San Vicente del Caguán, donde “Tiro Fijo” dejó plantado y con la cara larga al presidente Pastrana, a comienzos de la época de la zona de distención.

El Doncello Caquetá. Fotografía KamiloArdila

El Doncello Caquetá. Fotografía KamiloArdila

Un sol travieso y rojizo como si fuera el tradicional sol de verano de las campiñas caqueteñas, suavemente se nos une a la aventura, calentando suavemente la deliciosa brisa mañanera que traviesa juguetea en nuestros rostros, mientras degustamos con todos los sentidos ese verde esmeralda precioso de la campiña caqueteña, donde la sensación de libertad es infinita y el deseo de aventura se hace más intenso.

Después de hora y media de recorrido, llegamos a El Doncello, un  municipio que aún conserva las huellas recientes de las trifulcas entre campesinos y fuerza pública por la guerra del petróleo que ya comenzó en el Caquetá, tomamos un copioso desayuno y seguimos hacia Puerto Rico, la tierra dominio por décadas de la Teófilo Forero, para llegar a eso de las 10 de la mañana a San Vicente del Caguán, un pueblo en constante efervescencia, muy parecido al ambiente que se veía en la época de la zona de distención, con periodistas de todo el mundo, con gente hablando otros idiomas, eso sí sin los guerrilleros patrullando las calles como sucedió en esa época de dolorosa recordación para los sanvicentunos y caqueteños.

 

Próxima entrega: camino a Los Pozos y a El Diamante.

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