DEL CAQUETÁ PARA AUSTRALIA

Rafael Torrijos Ricardo
Rafael Torrijos Ricardo
LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada
Politecnico gran colombiano florencia caqueta
Politecnico gran colombiano florencia caqueta

Columnista invitado: Rafael Torrijos Ricardo

Finalizando el año pasado (2017) culminé mis estudios de bachillerato con un vibrante logro de trabajo en equipo: ubicar en el primer lugar del Caquetá en los resultados de las pruebas Saber 11/2017, a mi colegio Domingo Savio, felizmente orientado por las hermanas de la comunidad Hijas de los Sagrados Corazones bajo los principios del carisma Salesiano.

Hoy, de cara al inicio de mi formación profesional, se me brinda la oportunidad de pasar un año en Australia. Una buena ocasión para perfeccionar la segunda lengua, y al tiempo conocer un país/continente fascinante: su naturaleza desértica, la Gran Barrera de Coral, y su riqueza animal y productiva únicas.

Mi destino será Sidney, ciudad cosmopolita que además de la Casa de la Ópera, profesa admiración y gusto por el café, mejor aún: por el buen café; bien preparado, bien logrado, mejor servido.

Por esta razón, junto con mi amigo y condiscípulo Nicolás Gelvez Serrano, nos hemos adentrado a conocer el mundo del producto que nos ha hecho célebres en todo el planeta, el Café Colombiano, que como el Queso del Caquetá, goza de denominación de origen protegida.

Conocí que el amazónico (producido en las cordilleras del Caquetá) es un café que posee excelentes condiciones muy particulares para obtener una buena taza. Aprendí que la cultura actual por las buenas tazas, es una tradición que parte hacia el año de 1730 gracias a los Jesuitas, quienes traen a la Nueva Granada, un grano que cambió la historia de nuestro país, y que 288 años después, tuve la oportunidad de conocer, adentrándome en el mundo del cafeto, desde el árbol hasta la taza.

Todo comienza con la suave especie Arábiga que se cultiva en nuestros campos, la que luego es recogida por las cuidadosas manos de los campesinos, para llevar al proceso de beneficio mediante la fermentación, lavado y por último el secado, hasta llegar a la planta donde se hace la tostión; que debe ser moderada, para así poder apreciar claramente cada uno de los sabores que aporta nuestra tierra.

LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada

En este punto ya tenemos un grano de café listo para ser usado en la bebida que muchos conocemos como un simple tinto. Pero ese es el error que cometemos la mayoría. NO es un simple tinto. Tenemos el deber de no dañar todo el proceso cuidadosamente llevado hasta este momento. Así que, hemos de proceder a hacer una buena molienda para exaltar todas las virtudes de cada grano, y ahora sí; hacer un buen filtrado o un buen expreso. Solo de esta manera nuestras papilas podrán apreciar agradablemente cada uno de los sabores. Si tomamos el café y no hacemos gestos extraños, hemos logrado el cometido de no desperdiciar el mejor café del mundo: el Café Colombiano.

Hice toda esta inmersión cafetera, para poder representar a mi país y darme un sustento de vida en Sídney, en donde junto con un buen Café, se aprecia el trabajo de un buen Barista, capaz de encontrar en el grano toda la belleza, dulzura y alegría de Colombia.

Sueño exponiendo a cada ciudadano del mundo que llegue a una taza que ha sido esculpida con mis manos, manos Colombianas, manos Caqueteñas, las inigualables propiedades de nuestro Café, y espero que esa taza sea un pretexto para contarle a cada persona la exuberante belleza de mi país, y aun más, de mi región amazónica en el Caquetá. La tierra en que nací, en que crecí y en donde desde pequeño he aprendido de mi papá, la devoción por ser un gran embajador de sus oportunidades, y de sus tesoros verdes y cristalinos.

Tendré el honor y la responsabilidad de llevar nuestra bandera. Como lo aprendí de él, mostraré todas las virtudes de mi Caquetá con amor, pasión, coraje y voluntad.

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