Avanza reparación colectiva a comunidades indígenas

Por considerarlo de importancia para la comunidad en general y para las comunidades indígenas en particular, publicamos la información que nos hace llegar la Unidad para las Víctimas a nivel nacional:

Con el propósito de contribuir a la reparación de los daños colectivos ocasionados dentro del conflicto armado a comunidades o grupos poblacionales, la Unidad para las Víctimas desarrolla a nivel nacional el proceso de reparación colectiva, desde una perspectiva material, política y simbólica.

CAQUETÁ›FLORENCIA

Dos comunidades indígenas en el departamento de Caquetá: la embera chamí purú del Resguardo Honduras y la nasa páez del Resguardo La Gaitana, avanzan en el proceso final de la reparación colectiva liderada por la Unidad para las Víctimas.

Se encuentran vinculadas al proceso 200 personas de la comunidad embera chamí purú del Resguardo Honduras, en la vereda San José de Canelos, ubicada a dos horas de la ciudad de Florencia y 92 miembros de la comunidad Nasa Resguardo La Gaitana, con quienes se han implementado acciones para fortalecer y dinamizar la práctica de la medicina tradicional, a través de transmisión de saberes ancestrales y la construcción de una huerta de plantas medicinales.

Allí también se han desarrollado acciones de cierre simbólicas con iniciativas de memoria, mingas de pensamiento con hombres y mujeres e intercambios de saberes con comunidades más fortalecidas culturalmente en los departamentos de Cauca y Chocó.

 Luz Derly Mayorga, gobernadora del Resguardo La Gaitana expresó agradecimiento por los proyectos desarrollados: “Hemos trabajado en cinco líneas productivas para la compra de 30 novillas, conseguimos un territorio de 48 hectáreas y una trilladora de arroz; se invirtieron los recursos de la indemnización colectiva en una hidroeléctrica comunitaria; hemos obtenido apoyos con el Banco Mundial de Alimentos, realizado actividades para el fortalecimiento cultural, intercambio de saberes, formación de la guardia, medicina tradicional; estamos en formación, trayendo líderes de otros lugares. Vamos cogiendo fuerza en lo cultural y consiguiendo las cosas materiales que perdimos, estamos agradecidos con la Unidad para las Víctimas y las demás instituciones por el apoyo y el acompañamiento”.

Sandra Jhovana Bello, directora territorial de la Unidad para las Víctimas en Caquetá y Huila, se refirió a estos procesos de reparación colectiva étnicos: “Se pueden identificar unas comunidades mucho más fortalecidas en sus procesos culturales. En el caso de la comunidad nasa, se estaban perdiendo sus prácticas; han vuelto a preparar la chicha, a recuperar la lengua materna, el respeto por la simbología a través de la construcción de la casa del pensamiento, sus formas de organización también se han fortalecido. Estamos muy satisfechos con el proceso, muy agradecidos por el compromiso de las comunidades, que han podido sanar o aliviar su dolor en cuanto a las pérdidas de personas, territorio y prácticas”.

En el marco de la implementación del Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC), el Ministerio de Salud, desarrolla una prueba piloto con los actores que se encuentran en la etapa final, con el objetivo de propiciar escenarios que permitan potenciar los espacios de resistencia, tramitar el dolor y el duelo, y recuperar los lazos familiares a través de la danza, la pintura y el vestuario. La estrategia está operada por el cooperador internacional Blumont, organización que pretende proporcionar programas de ayuda, estabilización y desarrollo en todo el mundo, con el acompañamiento psicosocial para la reconstrucción del tejido social por parte de la Unidad para las Víctimas.

Paralelamente, la Dirección de Asuntos Étnicos de la Unidad en la dirección territorial Caquetá-Huila desarrolla tres fases iniciales de la ruta con los sujetos Yaguara II, embera catío de San Pablo El Pará y jaieny diona de San José de Fragua; con este último se hizo efectiva la actividad de consulta previa, y la caracterización de los daños ocasionados por el conflicto, buscando proteger su integridad cultural, social, económica y el derecho a la participación. En medio del proceso, las comunidades reciben orientación a través de jornadas de atención, ferias de servicios y mesas de concertación interinstitucional.

La ruta de reparación colectiva de sujetos NO étnicos comprende las fases de identificación, alistamiento, diagnóstico o caracterización del daño, formulación del Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC) e implementación; además de un esquema de fortalecimiento de sus capacidades ciudadanas, políticas, comunicativas, sociales, comunitarias y de la gestión de la oferta con las entidades del Sistema Nacional de Atención y Reparación a Víctimas (Snariv). La de sujetos étnicos incluye, además, la indemnización colectiva.

 Con miras a la reparación integral y la no repetición de los hechos victimizantes, la Unidad para las Víctimas gestiona de manera permanente la oferta de entidades regionales, nacionales y donantes internacionales hacia las comunidades indígenas. En este caso intervienen el Ministerio de Trabajo con su programa Emprendiendo Sueños, operado a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Blumont y el Banco Mundial, entre otras.

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