Así no mucharejos, así no

LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada
Politecnico gran colombiano florencia caqueta
Politecnico gran colombiano florencia caqueta

La última voluntad del periodista y escritor Silvio Rubiano Suárez, cuando se refería a buenos oradores en sus funerales, nada tenía que ver con su actividad política, pues como en reiteradas ocasiones él lo manifestó en tertulias literarias y su quehacer periodístico, a las cuales dedicó los últimos treinta años de su vida.

Por un momento pasó por mi mente el solicitar el uso de la palabra debido a mi cercanía con Silvio desde la infancia, pero pronto comprendí que la vieja guardia conservadora buscaría su propio protagonismo y que el periodismo, la historia y la poesía, artes a las cuales amaba y a las cuales dedicó los últimos años de su vida, pasarían a segundo plano como efectivamente sucedió.

Uno a uno intervenieron tres oradores conservadores, para hacer apología del partido y personal, más que de Silvio Rubiano a quien se le brindaba el homenaje póstumo.

Y luego las intervenciones de la gobernación y la alcaldía de Florencia, para rematar, como apenas era lógico, con los tres hijos del ilustre periodista.

Mientras tanto su amigo del alma, el abogado Diógenes Márquez, Presidente de la academia de historia del Caquetá, quien vino de otra ciudad a presentarle su homenaje, quedó con los crespos hechos.

LADY JOHANA PALACIO GAVIRIA - abogada

Y como un náufrago al medio tanto protagonismo político, “plomonio” el mejor poeta con que cuenta el Caquetá, con quien lo acompañamos en numerosas tertulias literarias y recitales, esperaba con verdadera ansiedad, el regalarle ese homenaje de metáforas que muchas veces Silvio pidió que le hicieran; pero nada, se quedó con su morralito de versos debajo del brazo para llevárselo al desván del olvido.

Y el Presidente de la asociación de Trabajadores de Medios de Comunicación del Caquetá, ASOTMEC, a pesar de los esfuerzos y el lobby que hizo para que permitieran que una periodista leyera el mensaje de sus colegas, también se quedó con los crespos hechos.

Indudablemente se tergiversó la última voluntad del Decano de los periodistas del Caquetá, del Escritor, del historiador, del poeta, y mientras yo miraba a sus amigos sufrir porque los políticos acapararon todo, me parecía escuchar a Silvio diciendo: así no mucharejos, yo no quería servir para reencauche de viejos políticos, ni quería decretos, ni resoluciones, ni nada por el estilo; yo quería unos versos, la lectura de uno de los párrafos de mi libro La Palabra, de un lead de un editorial de Evaluación, de unas palabras de cariño de mis colegas; no, así no mucharejos, en el cielo no me van a recibir con política u homenajes baladíes, allá me esperan con aportes de la historia de Florencia o con los sentidos versos de Plomonio, el inagotable hacedor de metáforas campesinas; ASÍ NO MUCHAREJOS, ASÍ NO.

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