Ante todo pacífica pero masiva la protesta del 21

Foto: CRIC
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La discusión planteada en las redes sociales sobre la protesta programada para el próximo21 de noviembre, discusión que en muchos casos se sale de tono por su contenido sectario y polarizador, los últimos sucesos de Bolivia con Evo Morales renunciando y asilado en México, la convocatoria a una nueva Constitución Política en Chile, la grave situación de la martirizada Venezuela, indica que la intención mayoritaria de la gente es hacer la protesta de manera pacífica, organizada, solicitando las reformas viables y urgentes que requiere el  país y poniendo en evidencia a los encapuchados por cualquier intento de saboteo en cualquier parte del territorio nacional.

Tratando de recoger el sentimiento general, entre esas reformas lo más sentido para los ciudadanos es lo siguiente, sin descartar otras opciones, de forma respetuosa como siempre ha sido el tenor de esta columna:

Reducir al menos en un 50% el salario escandaloso de los congresistas  y el número. Lo mismo que el número y presupuesto de sus respectivas UTL. Con dos congresistas por departamento y en aras de la igualdad, sería suficiente.

Recuperar la mesada 14 o de mitad de año  de los pensionados, cuya suspensión golpea gravemente a quienes durante toda su vida le aportaron al Estado. La pensión es propiedad de sus beneficiaros, se paga con sus ahorros y no es una dádiva o un subsidio del gobierno.

Suspender cualquier reforma laborar que implique más impuestos para las clases trabajadoras y más privilegios para los grandes empresarios.

Quitar las cuotas de manejo, el 4 X 1.000 y todos aquellos impuestos que favorecen únicamente al sector bancario con su capitalista a la Cabeza Luis Carlos Sarmiento Angulo. Cada vez que se usa una tarjeta débito o Crédito, se le están llenando los bolsillos al empresario.

Recuperar el pago de las horas extras que solo impulsa la explotación del hombre por el hombre.

Una verdadera reforma a la salud que acabe con el despilfarro y la enorme corrupción que se presenta en el actual sistema. La salud debe ser un derecho de todos.

Acabar con la casa por cárcel para los corruptos que se roban los recursos que son de la gente. Las penas por estos delitos deben ser intramurales y más severas.

En aras de la protección del medio ambiente, exigir la suspensión definitiva del fracking en todo el territorio nacional y la explotación petrolera en la Amazonía colombiana.

Estas y otras reformas requiere con urgencia el país, pero las protestas deben ser totalmente pacíficas, dentro de la Ley, sin destruir lo que se ha construido con tanto esfuerzo, sin utilizar el ESMAD para provocar a los ciudadanos, poniendo en evidencia a los encapuchados; la gente no debe permitir un solo encapuchado en las marchas para evitar que se generen desórdenes.

De esta forma visualizamos las protestas del próximo 21 de noviembre, Colombia necesita salir del marasmo en el cual la tiene sumergida la actual clase dirigente y buscar caminos que ante todo favorezcan al ciudadano.