ALOCADA INVITACIÓN

Tomado del libro «Erótica Aventura»

 

 

Te vi pasar

Y por inercia

A tus pasos de paloma

mi mirada

a tus formas enredada

se quedó .

 

 

Tu silueta diminuta

Como un punto en la distancia,

Como corpúsculo de luz en una hendija

A mi mente se fundió.

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No pude contenerme,

Mis pies no obedecieron,

Autómatas siguieron

El paso de los tuyos

Y mis palabras

Hechizadas como nunca

Acuciosas te ofrecieron

Mi alocada invitación.

 

Salimos…

Como un niño te miraba,

Por tu pelo y por tu cara

Por la flor enrojecida de tu labios

Mis pupilas exploraban,

Buscaban las respuestas

A mi euforia desatada.

 

Tomamos una copa

Y otra más,

Y tus manos delgadas como alas,

Blancas como escarcha,

Le ganaban al cristal que sostenían.

 

Varias veces tus miradas

Como de algas que nadaban

En un mar indescifrable

Se encontraban con las mías,

Pero esquivas,

Esquivas se escondían

en la cortina sutil de tus pestañas

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Y de pronto

sin saber qué nos pasaba

 tus manos y las mías se encontraron,

mis labios se acercaron a los tuyos

y como una flor sedienta

en tus labios se anidaron.

 

En el siglo de un segundo

Mis sentidos despertaron,

pájaros de luz alzaron vuelo

en el firmamento desbocado de mi mente,

en las paredes de mis venas

mi sangre desbocada

golpeó alegremente.

 

Luego nos miramos,

Tus labios temblaban asustados,

crepúsculos morían en tu cara,

tus mejillas eran brasas

de sorpresa reflejadas.

 

Esa tarde

Y esa noche llena de suspiros,

de promesas y gemidos

supe que me amabas,

y en la gris oscuridad de mi existencia

como un rayo de luz en un abismo

el amor a mi otoño deshojado

convirtió de nuevo

 mi sombra en primavera.